Ser español y vivir en esta tierra me hace sentirme doblemente avergonzado.
Porque me siento engañado.
Porque me mintieron cuando me dijeron que éste era un Estado aconfesional.
Porque dilapidan recursos que son de todos para celebrar eventos que disfrutan unos cuantos, normalmente venidos de fuera.
Porque nos ponen en el mismo lugar que Brasil, Filipinas… Sin que mi comentario signifique menoscavo para sus habitantes, sino para el estado en que sus gobernantes, como los nuestros, tienen esos países.
Porque esta panda de cazurros que nos dirige de Sur a Norte y de Este a Oeste, no nos llevará nunca a los niveles de bienestar que disfrutan otros países de nuestro entorno, pese a que (nos cuentan), nuestro crecimiento es superior. ¿Y el cuarto de siglo de retraso?
Me avergüenzo de vivir en una región que dirigen individuos que se prestan a estos fastos.
Me avergüenzo de haber mirado con respeto a esa panda de hombres malvados, de perversa condición, que son el Papa y sus secuaces, que siguen atesorando riquezas desde tiempos inmemoriales, olvidando completamente cual fue el origen de su iglesia y a quienes mueren de hambre cada día en el mundo. No puede ser bueno quien dice amar y predicar el amor y olvida a quienes mueren de miseria. No puede ser bueno quien condena a los que no piensan como ellos. No puede ser bueno quien se sienta en los consejos de administración de empresas que se enriquecen a costa de los desheredados. No puede ser bueno quien prefiere que vengan criaturas al mundo para pasar hambre y calamidades.
No puedo entender nada. Es una frustración descomunal la que siento. ¿No se dan cuenta esos meapilas que su papa no hace nada por combatir el hambre, la miseria, las guerras…? ¿No se dan cuenta de que con lo que se gasta en cualquier evento de este tipo (26 horas), vivirían pueblos enteros durante un año? ¿No se dan cuenta?
¿Son ellos o nosotros los que hacemos posibles estas monstruosidades? ¿Nosotros que acudimos a jalearlos? ¿Nosotros que agitamos nuestros brazos enjoyados al cielo, mientras coreamos azucaradas canciones de amor?
Creo que escribiría mil días sobre este vergonzoso asunto. Vergonzoso y vergonzante. Y también creo que el apasionamiento me emborrona las ideas.
Mañana se habrá ido. No la vergüenza, no el recuerdo de estos gobernantes sin escrúpulos, no la sensación de que nos miran desde el progreso como subdesarrollados. A ver si el tiempo me hace olvidarlo.
Mañana será otro día.
Que quede entre nosotros