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A mis amigos

In Cosas del alma on 27 julio, 2006 at 22:43
Como decía mi bien amado Alberto: "A mis amigos les adeudo la ternura…"

A quienes hacen que mis velas se hinchen al viento cálido de sus entrañables misivas, GRACIAS.

——–
Serpenteas coquetón haciendo caracolas, entre mi mano y la altura, donde te desvaneces y no puedo alcanzarte. En ocasiones consigues entrar en mis ojos e incomodarme, y me haces llorar sin deseos y sin dolores. Pero estás aquí, siempre que quiero; acomodándote dentro y fuera de mí, ahora entrando, ahora saliendo. Eres un buen compañero.

Por eso esta noche quiero hablarte de ella, de mi adorada, de la que siento, de la que sueño…

Hoy he visto en sus ojos y en sus gestos más ternura, más comprensión, más amor y más agradecimiento, que nunca en mi vida. A partes iguales, arrebatándose los huecos, intentando no dejar vacíos en sus profundos silencios. En una sola hora.

Y tú estabas allí, donde nace un beso, donde se esconde o se rompe un silencio. ¿No te diste cuenta? Del brillo de sus ojos, del trémulo aleteo de sus manos y ese caer vencidas no sé a qué sima, cuando se inicia un beso. ¿De sus palabras pausadas y tranquilas que removiendo el viento tornaron en "te quieros"? ¿Y no te diste cuenta, torpe compañero? Me preguntó temblando si creo que me quiere y yo dije que sí, rápido, sincero, tratando de significar lo que estaba sintiendo. Lo que ahora estoy haciendo con mucho más acierto.

No sé porqué te hablo, no sé porqué te cuento. Te elevas y te vas ligero y sin concierto, como si no me hicieras caso, como si a pesar de entrar y salir de mis entrañas no te dieras cuenta de lo que estoy diciendo, de lo mucho que la quiero.

27 diciembre 1984
————-
Porque os quiero.
Que quede entre nosotros

Yo escribía…

In Sin categoría on 26 julio, 2006 at 14:50

Yo escribía…

De los rincones pequeños del alma, emergen en ocasiones cosas como ésta que sentía y escribí allá por el 91…

Tal cual.


Nuestro Amor en Primavera

No me preguntes amor,

Por qué el día es triste

Y la mañana se derrama

En lágrimas de primavera.

Pregúntame, si acaso,

Por qué siento este amor

Que trepa, de mi corazón

Hasta los confines de mi alma.

Sabría decirte que el amor,

Se hiere a veces, y me daña

En su animal escalada,

En su cerebral estancia.

No sabría, sin embargo,

Decir por qué la primavera,

Plena de ti y de mí,

Se vierte en lágrimas.

—-

Shhh., Que quede entre nosotros

De más canciones… Agradecimiento a mi compañero Plateado

In Cosas del alma on 26 julio, 2006 at 10:11
¡Ah, mi querido amigo, qué sensacional incorporación a la vida
cotidiana! Tus palabras complementan las mías, o se apoderan de ellas
en su más profunda descriptiva, en esos besos robados, en esa apenas
disimulada excitación que nos llevaba de regreso a casa totalmente
empapados.




Es curioso, amigo mío, que menciones al Jefe, a mi
adorado Bruce. No lo omití intencionadamente. Es sólo que no
corresponde a aquellos días aunque entre tanta maraña de canciones,
olvidé su "Serenata de la ciudad de Nueva York" y lo que representó
para mí y para mi pareja entonces, escucharlo totalmente excitados por
cada giro, por cada recorrido por sus calles, por cada introducción en
cada ambiente… Aunque de él, como de Beatles, todo, todo… Incluido
el placer de haberlo visto en concierto en Barcelona 2003. A ellos en
los sesenta no tenía pela para ir a Madrid y me quedé sin verlos. Unos
años más tarde lo habría conseguido, ya estaba allí. Pero ellos no.




Pero
claro, amigo, si hablo de música este cuaderno no sería otra cosa que
emociones pegadas a unas notas. Del "Dream a little dream of me" de
Mama Cass, al "Try a little tenderless" de Redding, pasando por el "Yo
que no vivo sin ti/You don’t have to say you love me" Donaggio/Presley
¿con cual versión quedarse? Del "Only You" de Platters al "Release me"
de Humperdink, del "A whiter shade of pale" de los Harum al "For you" o
"Annie’s song" (favorita de mi hija y mía), del desaparecido y muy
llorado Denver. De aquel "Perhaps love" que reunió precisamente a
Denver y a Domingo y que me hizo apartarme de la carretera para que la
emoción contenida desde la primera nota, se desatara en llanto, alegre,
emocionado…




¡Cuántos recuerdos! ¿Será porque comienzo a ser mayor y me resisto o es sólo que sigo sintiendo la música como el primer día?



Y
sí, amigo Plateado, compañero de travesías, claro que viví aquellos
guateques en que "Mis manos en tu cintura" podían demoler la última
resistencia al tímido y apasionado beso… Y "Perdóname" del Dúo, y
"Mejor" de Brincos, y "Por el amor de una mujer" de Daniel. Y "Quiéreme
siempre", "Mamy Blue", "Alguien cantó", "Quiero besar otra vez tus
labios", "La mañana", "Hoy de rodillas"… Y Los Pequeniques, Los
Salvajes, Los Munstang, Lone Star, Pop Tops, Cinco Latinos, Albano…
Il mio canto libero, La colina de las cerezas, Anna, Umanamente uomo…
Mi Battisti.




Y todo lo que ellas (las canciones) y ellos/ellas
(los/las intérpretes), provocaban en nosotros. En aquellas mentes
amaneciendo a las emociones del amor y de la pasión. Aquellos abrazos
en que llegábamos a sentir el corazón de la chica… Y el temblor en
las manos… Y esos ojos cerrados en un salto a lo más profundo, sin
huídas, llenos de miedos… ¡Qué no daría por sentir ahora como
entonces!




Y estoy seguro, compañero, que tanto Nekane como
Libertad, que te leen aquí, si abordan tu nave se convertirán en tus
asiduas visitantes ¿o visitantas? (esta jodida moda de lo políticamente
correcto). Por supuesto, visitantes.




Otro día soltaré una nueva
parrafada sobre este asunto mientras me muevo al impulso de las
canciones que aquí menciono y me dejo mecer por las plácidas aguas de
este mar en calma.

Que quede entre nosotros

De canciones

In Cosas del alma on 26 julio, 2006 at 10:06
He anclado mi goleta y me dejo mecer por las olas mientras retomo mi cuaderno de navegación…

Lo hago para tratar de reflejar (digo "tratar"), lo que la música, las canciones, han significado en mi vida.

Recuerdo
que la primera vez que me sentí realmente atraído por la música fue
leyendo una novela negra (no podría decir el título porque tampoco
recuerdo si tenía 11, 12 ó 13 años), en la que el autor silbaba
asiduamente
Diane. Más tarde se convirtió en una de mis canciones de culto… Ya sabéis, Paul Anka.

Mis
frecuentes viajes en tren, cuando era un chaval, iban llenos de
remembranzas del sitio donde había estado mezclado con las canciones
que había oído y la chica con la que las había compartido. Todo ello en
una sinfonía interminable de sentimientos de incontenible emoción
(¡cuántas lágimas se me escapaban escudriñando la noche a través de las
ventanillas!), pensando en el adiós que acababa de producirse.


La
primera canción que se me grabó en el alma fue "You are mi destiny",
cantada en español en la verbena de una aldea de Toledo que había ido a
visitar con mi ya difunta abuela. Para no olvidarla, la repetí hasta la
saciedad, hasta que se quedó en mi memoria para siempre. Otra de mis
preferidas y curiosamente, también de Anka.

Después "O sole mío",
"Volare", "Margarita" (la de Tony Dallara)… Y otra vez y siempre,
lágrimas de emoción en mis ojos en cada retorno.


… Cerca del mar donde yo estoy
suspirando por ti,
preguntando por ti,
en la playa que guarda tu recuerdo…
Rezo tu nombre en mi canción,
Margarita, Margarita…
Sin tu amor, en la arena yo me pierdo.

Aunque
parezca una parodia de mi recordado Miguel Gila, en mi casa no tuvimos
radio hasta que en algunas casas ya tenían televisión. Pero jamás
olvidaré aquellas tardes en que Ángel Álvarez y su Vuelo 605 me
abrieron las puertas de los sentidos a la música. Su forma de explicar
cada tema, de zambullirse en la vida de cada intérprete, hizo que la
música para mí fuera mi primer vicio. No os podéis imaginar lo que
supuso hace unos años redescubrir que seguía haciendo el mismo programa
con idéntico formato…


Unchained Melody fue, es y será, la
canción de mi vida… The Righteous Bros. hicieron de mis encuentros
amorosos lo más sublime, lo más bello. Desde entonces (allá por los
60), hasta hoy mismo. Tanto escucharla, tanto sentirla, tanto
compartirla, ha hecho que me haya atrevido a cantarla en más de una
ocasión y a "capela". Tener más de una treintena de versiones del mismo
tema sé que puede resultar ¿chocante?


Música y letra, y
quemaditos… Era el cóctel que se consumía en Las Peñas en mis años de
Madrid buscándome la vida. Aquellos angostos lugares donde nos
sorprendió el golpe contra el régimen de Allende. Besos, caricias,
estremecimiento y absoluto respeto por los cantantes.


En mis
viajes al extranjero, cuando tenía que pasar un fin de semana esperando
retomar la actividad el lunes siguiente, compras como las de Battisti
(con él se fue lo mejor de Italia del último siglo), Sinatra, Elvis,
Beatles… Por el placer de que fueran grabaciones estadounidenses,
alemanas o inglesas, que distaban mucho de lo que estábamos
acostumbrados a escuchar.


Las tardes en la discoteca, buscando a
la chica de mis sueños que nunca vino de ellas pero que me hicieron
sentir ternura y pasión a partes iguales en muchos instantes de mi
adolescencia… Ragamuffin man, Albatross, Tell Laura I love her… Y
miles más, cientos de miles más.


Luego, con el tiempo, ha sido
mi afición preferida, recopilar todas aquellas canciones que tenía sólo
en la mente y coleccionarlas, poseerlas… No puedo decir cuántos
vinilos tengo, aunque sí qué es lo que significan para mí.


Casi siempre que he amado intensamente ha habido una canción pegada a esa chica. Eso ha hecho que ambas fueran inolvidables.


que soy un nostálgico, un romántico. ¡Qué se le va a hacer! Voy a
preferir siempre Honey moon, o Blue moon, o Fly me to the moon, a ese
empalagoso You’re beautiful, sin menospreciar… Es increíble que
detrás de temas como esa Luna de miel que nos regaló con una belleza
inaudita Gloria Lasso, estuviera la mano del compositor Mikis
Theodorakis.


Ya no os doy más la lata. Seguid adelante con
vuestra navegación. Quise solamente compartir algunas, que no todas, de
las muchas emociones que me produjo siempre la música. Lo quise hace
con todos, pero de forma muy especial con Nekane, Aires de Libertad y
mi siempre admirado Plateado.

Que quede entre nosotros

Arroz Mephisto

In Cosas del alma on 17 julio, 2006 at 23:10
Hay veces que me regufio en los fogones. Lo heredé de mi madre.
Lo importante no son los ingredientes en sí, sino cómo se los mezcla y cómo se los trata.
Soy celosísimo de mis recetas, de mis trucos, aunque hoy, en homenaje a dos soles que iluminan la proa de mi goleta, hago una excepción y os dejo, no sé si será propio de estos lares, una receta con la que a buen seguro, sin hacer reparo a las normas, os chuparéis los dedos.
¿Sabéis por cuánto sale esta receta que puede quebrar las más sólidas reservas? Por unos 7 Euros, pizca más o pizca menos, todo incluido, porque no se valora el trabajo, que no debe ser tal sino placer, de cocinarlo.
¡Ah! ¿Que no sabéis de qué soles hablo? Son Aires de Libertad y Nekane.

Ahí va…

Arroz Mephisto

Ingredientes para cuatro comensales:

Un cuarto trasero de conejo (en trozos pequeños)
Un muslo y contramuslo de pollo (en trozos pequeños)
Dos higaditos de pollo (dividirlos en 4 partes y quitar la grasa)
4 tazas de las de café, de arroz.
1/4 de judías verdes
3 tomates de pera maduros
1 ñora
2 dientes de ajo
1/2 vasito de los de vino de aceite de oliva virgen
sal
colorante o azafrán en polvo
2 litros de agua
——

En una cazuela de barro se pone el aceite a calentar. ¿Por qué una cazuela o cacerola de barro? Porque todo el proceso se hace con poco fuego, lentamente y no se quema nada.

Se ponen los dientes de ajo con un corte en el centro cuando el aceite esté caliente.

Cuando comiencen a dorarse, se añade la carne y los higaditos que habremos salado previamente.

Mientras se va dorando la carne, lavamos y troceamos las judías verdes.

Troceamos los tomates y los pasamos por la turmix, quitando los culos.

Hacemos cuatro partes la ñora y la quitamos culo y simiente.

Mientras la carne se está rehogando añadimos la ñora troceada y le damos unas vueltas con la carne. Aproximadamente 3 ó 4 minutos.

Retiramos los dientes de ajo, la ñora y uno de los trozos de higadito.

Añadimos las judías verdes peviamente saladas y mezclamos bien para que se vayan rehogando con la carne.

Añadimos el tomate y una brizna de sal y dejamos que se rehogue todo bien.

Pelamos los dientes de ajo y con los trozos de ñora y el higadito, lo ponemos en la turmix con un vaso de agua.

Cuando todo esté bien rehogado, se añade el agua y el triturado con los ajos, la ñora y el higadito.

Se pone el colorante o el azafrán y se deja hervir por espacio de tres cuartos de hora desde el momento que comienza la cocción, a fuego lento.

Se pone el arroz y se apaga el fuego a los 13 minutos (en la cazuela de barro continúa la cocción y nos dejará el arroz prácticamente al dente).

¡¡¡Os vais a chupar los dedos!!!

—-

Perdonadme, he dejado el timón y creo que se desvía mi rumbo.

Que quede entre nosotros

Solo

In Cosas del alma on 12 julio, 2006 at 12:34
Hubo un tiempo en que preconizaba que el mejor estado del hombre era "soltero y con mayordomo" (no es mío).
Eran tiempos en que la fortuna me sonreía, en que me movía en ambientes más o menos distinguidos y podía dejar mi huella clara y precisa.
No me quejo de mi fortuna hoy. Por decirlo de algún modo, tengo la que elegí.
Creo que me están asaltando los pensamientos a muchísima más velocidad que soy capaz de transmitirlos. Así es que quedarán como están, así, como yo, solos.
Sí echo de menos, los besos, las caricias, los cuerpos de mujer (como decía Pablo). En esa ausencia, en ese erial en que se está transformando mi organismo, siento la soledad.
Hay veces que me regocijo pensando en otros días, otras noches.
Momentos en que mi entrega era de tal magnitud que ha quedado impresa en mi memoria como un retrato perenne.
Vivo solo, rodeado de animales que me expresan cariño y ternura a su modo. Con una persona imbuida de que sus días de placer se agotaron y no piensa en los míos.
No sé hacia dónde echar mis pasos hoy.
No sé qué hacer con mis instintos.
No sé qué va a ser de mí.
Sólo sé que estoy solo.
Shhh.
Que quede entre nosotros

LA VISITA DEL PAPA

In Noticias y política on 9 julio, 2006 at 11:14
No sé qué decir. Me siento avergonzado.

Ser español y vivir en esta tierra me hace sentirme doblemente avergonzado.

Porque me siento engañado.

Porque me mintieron cuando me dijeron que éste era un Estado aconfesional.

Porque dilapidan recursos que son de todos para celebrar eventos que disfrutan unos cuantos, normalmente venidos de fuera.

Porque nos ponen en el mismo lugar que Brasil, Filipinas… Sin que mi comentario signifique menoscavo para sus habitantes, sino para el estado en que sus gobernantes, como los nuestros, tienen esos países.

Porque esta panda de cazurros que nos dirige de Sur a Norte y de Este a Oeste, no nos llevará nunca a los niveles de bienestar que disfrutan otros países de nuestro entorno, pese a que (nos cuentan), nuestro crecimiento es superior. ¿Y el cuarto de siglo de retraso?
Me avergüenzo de vivir en una región que dirigen individuos que se prestan a estos fastos.

Me avergüenzo de haber mirado con respeto a esa panda de hombres malvados, de perversa condición, que son el Papa y sus secuaces, que siguen atesorando riquezas desde tiempos inmemoriales, olvidando completamente cual fue el origen de su iglesia y a quienes mueren de hambre cada día en el mundo. No puede ser bueno quien dice amar y predicar el amor y olvida a quienes mueren de miseria. No puede ser bueno quien condena a los que no piensan como ellos. No puede ser bueno quien se sienta en los consejos de administración de empresas que se enriquecen a costa de los desheredados. No puede ser bueno quien prefiere que vengan criaturas al mundo para pasar hambre y calamidades.

No puedo entender nada. Es una frustración descomunal la que siento. ¿No se dan cuenta esos meapilas que su papa no hace nada por combatir el hambre, la miseria, las guerras…? ¿No se dan cuenta de que con lo que se gasta en cualquier evento de este tipo (26 horas), vivirían pueblos enteros durante un año? ¿No se dan cuenta?

¿Son ellos o nosotros los que hacemos posibles estas monstruosidades? ¿Nosotros que acudimos a jalearlos? ¿Nosotros que agitamos nuestros brazos enjoyados al cielo, mientras coreamos azucaradas canciones de amor?

Creo que escribiría mil días sobre este vergonzoso asunto. Vergonzoso y vergonzante. Y también creo que el apasionamiento me emborrona las ideas.

Mañana se habrá ido. No la vergüenza, no el recuerdo de estos gobernantes sin escrúpulos, no la sensación de que nos miran desde el progreso como subdesarrollados. A ver si el tiempo me hace olvidarlo.

Mañana será otro día.

Que quede entre nosotros

¡Buenos días!

In Cosas del alma on 6 julio, 2006 at 10:12
¡Qué expresión más hermosa! Por sencilla quizás.
 
Recuerdo que cuando era un chaval, en la tierra que me vio nacer, caminaba por la calle y me gustaba cruzarme con gente, que conociera o no, siempre decía "buenos días", "con Dios"…, motu propio o en respuesta a mi saludo. Recuerdo que casi deseaba que hubiera gente en las calles. Cualquiera que fuera la condición de aquellas personas, sabían lo que era la educación y los modales.
 
En ese Madrid de finales de los 60 y principios de los 70, convulso y heroico, viviendo de pensión en el centro, recuerdo que en mi camino hacia el metro, los tenderos, los vecinos, los camareros de los bares…, correspondían a ese saludo bien aprendido en mi infancia y pubertad.
 
Hoy no se saluda. Bueno, apenas se saluda. Y recuerdo aquellas palabras de mi maestro y mentor, allá por los sesenta y en medio de una clase: "El día que se acabe con la mesa camilla, se habrá destruido la familia".
Joder con la sentencia…. Y sin necesidad de que venga el Papa.
 
Alrededor de aquellas mesas camillas de mi infancia y de hace cuatro días, porque mi madre siempre la tuvo dondequiera que fue, se hablaba, se cambiaban impresiones, y se nos decía sobre los buenos modales y de las reglas de urbanidad. ¿Reglas de urbanidad? ¿Qué son reglas de urbanidad? Apuesto a que el cien por cien de los críos de hoy, de los adolescentes de hoy, de muchos padres de hoy, no sabe qué son reglas de urbanidad. Y apuesto también a que los culpables no son ellos. Y apuesto también a que mi maestro tenía razón.
 
Y claro, una cosa lleva a la otra y todas a esta mierda de sociedad que construimos sobre la base única y exclusiva del consumismo que nos insuflan los poderosos desde cualquier lugar posible. Tener tantas cosas y tantas deudas, nos hace irremediablemente menos personas.
 
 
Soy de los que cuando entran en un ascensor dice "buenos días", o "buenas tardes". Y también de los que comprueban que nadie, o casi nadie contesta.
Soy de los que aún deseo que suba una señora o un anciano a un transporte público para saltar como un resorte y cederle mi asiento.
Soy de los que prefieren salir media hora antes y estar a la hora en el lugar de la cita.
Soy de los que en días lluviosos, abandono mi derecha para dejar paso a las mismas personas que en los transportes públicos.
Soy de los que hablo tratando de no molestar a mis vecinos, de mesa, de estancia…
Soy de los que no interrumpen a la persona que está hablando sino que espero a que acabe su disertación para manifestarme.
Soy muchas cosas que aprendí alrededor de aquellas mesas camillas, con faldas que guardaban el calor del brasero e invitaban al recogimiento y la tertulia, a los juegos de mesa…, y a los afectos.
 
Y soy feliz. Porque entiendo que no hago mal a nadie con ese proceder y porque, de cuando en cuando, veo una sonrisa en los labios de alguien desconocido, como cuando era un chaval.
 
Por eso, aunque la gente no me conteste, sigo diciendo al cruzarme con ellos, "buenos días".
 
Que quede entre nosotros
 

Cosas sueltas

In Cosas del alma on 5 julio, 2006 at 10:51
Gusto me da, pardiez, visitar algunos barcos que me tienden su escala.
Gusto me da, que pese a que cada día hay más borregos y tocinos, en esos lugares se respira un aire cálido, de ansias de aventura, de inquietud por lo interior.
¿Sabéis que tenemos la no sé cuántas reunión de familias? ¿Sabéis que vendrá el Papa?
De momento, hay que limpiar de desarrapados el cauce del río. En esa limpieza participarán no sé cuántos agentes que nunca están cuando se los necesita, o simplemente tardan en llegar.
De momento, llevamos gastados no sé cuántos mil euros de vellón en dejarlo todo monísimo… Porque viene el Papa.
El Papa, según me explicaron cuando era pequeño, es el representante de Dios en la tierra. Del dios de los cristianos, o de los católicos, ya no sé bien.
Y este Dios nuestro, que pesa de narices en un país aconfesional (porque somos aconfesionales como el que más), y progresista, está más por los grandes eventos que por mirar hacia donde está la pobreza, la miseria, la muerte… Eso queda feísimo.
Es un dios ¿cómo diría yo?, de diseño, de escaparate de la Quinta Avenida. Le gustan más las riquezas que a un tonto una tiza. Pero se queda uno con una paz y un no sé qué, cuando sabe que nos va a visitar…
Mientras tanto, acuciados por tanto dolor (ajeno, por supuesto), políticos y politiquillos se prestan al primer plano, acongojados por la tragedia de esos parias que han desaparecido engullidos en las entrañas de la tierra. Estudiantes, trabajadores… Porque ellos, los apenados dirigentes, no cogen esa maldita linea de metro, con vagones prehistóricos… Tiene cojones que un metro que no sé si llegará a cincuenta centímetros, se cobre cuarenta y una vidas cuando otros, con muchísimos más kilómetros, viajeros, frecuencia, se mantienen afortunadamente impolutos.
Acostumbrado a viajar en el metro de otra ciudad cuando era un mozalbete, creedme que cada vez que me veo obligado a coger esa línea, me tiemblan las cujas. Todo porque soy muy aprensivo y me gustan los vagones nuevos, amplios y confortables, dotados de sistemas seguros y modernos ¡es que soy de un exigente!
Así es que, resumiendo, que se me va el santo al cielo; que disfruto de la brisa que se respira en esos navíos que me ofrecen cobijo ocasional y me hacen olvidar que seguimos siendo, gracias a los chorizos a quienes confiamos el timón de este país nuestro, ciudadanos de tercera o cuarta división. Eso sí, el Papa viene a vernos. Estoy de un contento…
Que quede entre nosotros
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